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“Galt’s Gulch Chile”, la leyenda de un paraíso Bitcoin en Chile

La Leyenda de un Paraiso Bitcoin en Chile
La Leyenda de un Paraiso Bitcoin en Chile

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Los anuncios en la prensa especializada aparecieron en todos lados, luego del anuncio hace dos años de la intención de los fundadores de Galt’s Gaulch Chile de crear una comunidad autosuficiente. El plan era simple: Fundar una ciudadela en un un lugar llamado Curacaví, con tierra fértil y abundante, mucha agua fresca y una granja de 250 acres. La energía que proveería a los habitantes sería 100% renovable y sin conección a la red de distribución comercial, gozando de completa privacidad a menos de una hora de Santiago, la capital, en un paraíso con puestas de sol justo al frente de la cadena montañosa de Los Andes.

Los gestores consideraron que Chile respeta la libertad económica, tiene bajos niveles de delincuencia y un clima privilegiado con tierras fértiles. Esto atrajo a estos Americanos que pusieron sus ojos en Chile queriendo escapar de Estados Unidos al creer que su propia nación se desploma económicamente y que la libertad se pierde poco a poco. Jeff Berwick, un autodenominado anarco-capitalista, y su socio en ese entonces- Ken Johnson- usaron la consigna de la libertad individual para fundar este proyecto de más de 11.000 hectáreas como un ejemplo de las bondades de la independencia de sistemas restrictivos.

El origen de la idea

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Portada de “Atlas Shrugged” por Ayn Rand. Cortesía de http://deadline.com

El curioso nombre de la comunidad está inspirado en la novela épica “La Rebelión de Atlas” (“Atlas Shrugged” en Inglés) escrita por Ayn Rand. En esta obra literaria, su personaje principal, John Galt, decide crear su propia comunidad en una quebrada lejos de una sociedad oprimida por las regulaciones e impuestos.

Uno de los gestores, Berwick, quiso hacer de Chile el lugar ideal para esperar la caída del modelo capitalista, que según expresa en sus blogs ocurrirá en Septiembre del año 2015. Difunde su visión en medios que controla tales como The Dollar Vigilante  y Anarchast. Johnson conoció a su socio en una conferencia libertaria el año 2012 en California e hicieron algunos negocios juntos. Ese mismo año viajaron a Chile y la idea de fundar la comunidad y los negocios inmbobiliarios tomó forma. Johnson se mudó a Chile para supervisar el progreso del negocio.

A principios de este año la organización reportaba que quienes vivirían en esta comunidad abierta serían ciudadanos chilenos y en alrededor de un 25% extranjeros inversionistas, quienes pagaron en alguna de las tres divisas aceptadas por los fundadores: Dólares, Pesos Chilenos y Bitcoin. De hecho uno de cada cinco compradores de los terrenos, de hasta 10 hectáreas cada uno, pagaron con Bitcoin.

Una de las fuentes de ingreso de la comunidad sería la venta de productos orgánicos al mundo entero bajo la marca de Galt’s Gulch Chile.

El Paraíso Perdido

La prensa cuestionó a los extraños nuevos vecinos que se instalaron en esta zona y más recientemente medios locales hasta trataron de explotar con amarillismo su posible calidad de secta pues un grupo de la zona, sin asociación alguna al proyecto, cometió excesos que culminaron en la muerte de un lactante y el suicidio de su fundador.

Pero estos comentarios no fueron tan incisivos como el artículo publicado por “The Economist” que a juicio de los fundadores de esta iniciativa escribió acerca de ellos con sorna y de alguna manera desconfió de su posible éxito.

Los cerca de 11 millones de dólares invertidos por los cerca de cincuenta inversionistas que respaldaron esta aventura de negocios han pasado por curiosos e ignotos movimientos que dejaron el control del proyecto y el dinero principalmente en manos de Ken Johnson desde el año pasado. Ese fue el reclamo de quienes se han visto afectados por las constantes demoras. Una de las causas ha sido el fracaso en conseguir permisos de edificación a tiempo y la deuda que se acumula con los proveedores para los materiales y provisiones de las oficinas principales. Añadido a esto, se presentó el problema de no tener los derechos de uso de agua que en Chile se venden por separado. Esto sumado al desorden y operaciones sin documentos legales dejaron a Jeff Berwick fuera del negocio tratando de rearmar desde afuera su sueño quebrantado e irreconciliablemente apartado de su ex socio.

Curiosamente estos dos libertarios otrora amigos que querían dejar fuera de sus asuntos a gobiernos intrusivos, han acudido a los tribunales Chilenos a arreglar sus diferencias. Esta y otras serias irregularidades también fueron noticia. Vice llamó al proyecto “Atlas Mugged” (que en Español significa “Atlas asaltado”) en octubre. Pero las cosas se tornaron mucho más cinematográficas y muy pronto.

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Cartel de bienvenida en Galt’s Gulch Chile. Cortesía de http://www.galtsgulchchile.com/

El Paraíso recuperado

El dìa 23 de Octubre en la mañana, un grupo de cinco americanos, inversionistas desconformes- miembros del autodenominada “Fundación Galt’s Gulch Chile”- se reunieron en el Aeropuerto de Santiago con inversionistas chilenos y empleados del proyecto por dos horas. El resto el día acudieron a reuniones con la policía, abogados y oficiales. El paradero de Ken Johnson aún era un misterio. Al caer la noche, el equipo tomó posesión física del lugar sin mayor resistencia con la huida de Ken Johnson como resultado. Al amanecer la “casa-club” tenía una nueva administración. Entre estos inversionistas beligerantes no estaba Jeff Brewick, quien de todos modos celebró la acción a la distancia desde Estados Unidos.

Los Americanos que llegaron a poner orden no solo hallaron un desorden administrativo sino tambien abandono y suciedad difíciles de describir. La evidencia y testimonios de quienes ahí vivían dejan a al Señor Johnson muy mal parado.

Las ventas de varias propiedades dentro del proyecto fueron declaradas nulas por carecer de los documentos requeridos, hay acusaciones de lavado de dinero pues Jonhson habría actuando sin la autorización del comité de inversiones en Chile que exige el registro en el Banco Central de dicho paìs como inversionista extranjero. También se alega malversación de fondos, evasión de impuestos y estafa por la producción de limonares vendidos sin el pago de los impuestos respectivos, malversación de fondos para uso persona en contra de los mejores intereses de los inversionistas, y apropiación indebida de fondos intencionados como dividendos de inversionistas.

Los dardos apuntan dos americanos, entre los que está Johnson, y un chileno como responsables que podrían acabar en serios problemas si los tribunales deciden que ellos deben responder con altas penas a las acusaciones.

¿El fin?

Es claro que en este caso los ideales libertarios fueron usados por alguien que se aprovechó de los temores de quienes desconfían del sistema imperante. Curiosamente algunos libertarios ponen su fe ciega en quien sea que les asegure que sus inversiones serán puestas lejos de las manos de los gobiernos opresivos, pero terminan perdiendo casi todo lo que les pertenece. Una historia que se repite alrededor del mundo debido el desorden y muchas veces decidida mala intención de algunos que controlan los fondos de inversionistas sea con o sin bitcoins.

¿El desenlace de esta historia? Es difícil decirlo, el conflicto está lejos de acabar y las nuevas autoridades del complejo al ser contactadas no responden con ninguna declaración oficial hasta el momento. Ken Johnson confesó en algún momento que nunca terminó de leer la novela de Ayn Rand y que no es asiduo a la lectura. Esta historia es digna de seguir, pero su final aún es incierto, tal como los últimos capitulos de la “Rebelión de Atlas” para el Señor Johnson.


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