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Un futuro sin jefes. Compañías autónomas descentralizadas

Un futuro sin jefes. Compañías autónomas descentralizadas
Un futuro sin jefes. Compañías autónomas descentralizadas

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La idea de descentralización materializada en Bitcoin y su cadena de bloques empieza a expandirse y aplicarse al terreno empresarial, donde hasta hace poco parecía impensable. La creación de DACs (Compañías Autónomas Descentralizadas, por sus siglas en inglés) acerca esta posibilidad al mundo real con iniciativas ya en marcha.


Empresa tradicional

La estructura de una empresa clásica podría resumirse en tres papeles principales: Director, accionistas y trabajadores. El primero toma el control y ordena qué hacer a los trabajadores, aunque a la misma vez debe rendir cuentas a los accionistas.

Esta forma de organigrama tiene el mismo incoveniente que muchas otras estructuras clásicas: centralización de la toma de decisiones. Esto se traduce en que las decisiones unilaterales del director pueden ir en contra de los deseos de los accionistas y de los mismos trabajadores.

Aunque parezca que esta estructura es la “menos mala” y es la que ha sido siempre y por ello es la que  debe permanecer para mantener un orden en la estructura empresarial, no todo el mundo piensa así y empieza a tomar fuerza la idea de compañías autónomas descentralizadas (CAD).

Esquema de una compañía autónoma descentralizada

Comparando una CAD con la empresa tradicional, el papel del director sería reemplazado por un software informático y los accionistas. Permaneciendo necesario el papel de los trabajadores.

Software

Sería el programa informático el que tomaría decisiones preestablecidas en base a información que provengan del exterior. Mediante este algoritmo la intervención humana no sería necesaria. ¿Pero qué pasaría si se quiere cambiar ese algoritmo? Aquí es donde intervendrían los accionistas.

Accionistas

Los accionistas serían aquellos que tienen en su poder participaciones de la compañía en forma de acciones o “tokens”. A mayor número de “tokens”, mayor poder de decisión tendrá un accionista en particular. La forma de voto o canalización del capital se haría a través de direcciones multifirma, proceso similar al usado por Lighthouse.

Trabajadores

En el ejemplo de querer cambiar el algoritmo o por tener que llevar a cabo acciones en el mundo real (mantenimiento de la maquinaria, atención al usuario, departamento legal, etc.) sería realizado por trabajadores de carne y hueso.

“Tokens”

El punto clave de una CAD es que tanto usuarios como accionistas comparten beneficios y tienen el mismo poder de decisión. Esto se debe a que los servicios de una CAD deben pagarse mediante los “tokens” de la misma compañía.

De esta manera, los “tokens” de una empresa cuyo servicio esté bien valorado tendrán una alta demanda en el mercado. Bajo la ley simple de la oferta y la demana, el valor de cada “token” subirá, beneficiándose así la compañía y los accionistas, que podrían vender sus “tokens” si quisieran.

Ejemplo teórico de una CAD

Aunque esta es la teoría, puede aplicarse de forma relativamente sencilla a un caso en la vida real. Por ejemplo, una CAD dedicada al hospedaje de páginas webs.

Hosting, CAD

Antes de nada, la idea deberá ser presentada a la comunidad para poner a la venta las acciones o “tokens”, que para este ejemplo les llamaremos HostingCoin. Con esta primera venta de HostingCoins el grupo creador de la idea podrá comprar los servidores donde estarán alojadas las páginas webs, además de financiar el departamento legal y localización de servidores entre otros gastos.

Este capital inicial servirá para crear el software y el algoritmo con el que funcionará la CAD. Este algoritmo se programará de forma que responda de manera predefinida al recibir un cliente nuevo, decidir dónde localizar las bases de datos, dónde y cuándo hacer las copias de seguridad, cada cuánto pasar las inspecciones técnicas, cómo distribuir los beneficios, etc.

La forma de responder del programa sería consensuada por el grupo de accionistas de forma que la opinión de todos sea tenida en cuenta mediante una votación en la cadena de bloques.

Cuando la CAD empiece a funcionar, aquellos clientes que quieran contratar los servicios de la misma deberán pagar mediante HostingCoins, vendidos a su vez a través de la misma CAD o mercados paralelos. Un buen servicio competitivo llevará a una mayor demanda de HostingCoins y ésta a un mayor precio por moneda.

La venta de HostingCoins o la creación de determinadas comisiones creará beneficios a la misma CAD que serán usados para pagar a los trabajadores necesarios en el mundo real.

Ethereum y BitShares

Aunque lo anterior es un ejercicio de imaginación, existen proyectos muy cerca de hacer posibles las CADs. Dos ejemplos que, aunque muy diferentes es estilo, comparten un objetivo común son Ethereum y BitShares.

Ethereum

En el caso de Ethereum se pretente conseguir una plataforma donde crear todo tipo de aplicaciones descentralizadas en una cadena de bloques propia. Un lenguaje “Turing completo” y el “Ether” como moneda interna crean un futuro muy prometedor.

BitShares

Otra forma de llegar a compañías descentralizadas es la tomada por BitShares. Con muchos frentes abiertos y muchos cambios de rumbo, el uso de BitShares facilita la creación de “tokens” con los que hacer funcionar CADs propias.

BitShares Play como plataforma de juegos de azar o BitShares Music como forma de unir a músicos con sus fans, son ejemplos de ideas en distintas fases de aplicación en la vida real que usan BitShares como fórmula.

Usos potenciales

Son muchos ejemplos que podrían convertirse en compañías autónomas descentralizadas con un sólo giro en su estructura. Storj, OpenBazaar e incluso Bitcoin podrían cambiar parte de su protocolo para permitir una autofinanciación del servicio y una toma de decisiones realmente democrática.

Tanto la teoría como la práctica de las compañías autónomas descentralizadas está en sus primeros pasos. Sin embargo, la reducción en las comisiones burocráticas, la descentralización de la toma de decisiones, el alto nivel participativo que permiten y la ausencia de un punto único de fallo, dan la posibilidad que podamos ver muchas más compañías con el sufijo CAD.


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